Revitaliza tu negocio y ponte a crecer (2)

Publicado por Joan Diaz    27/03/2015   Competitividad, Crecimiento empresarial, Opinión

Revitaliza y crece

Decíamos en nuestro artículo anterior que vamos a elaborar un plan a partir de 3 enfoques y para cada enfoque analizando las 7 dimensiones del plan. Podríamos haber escogido más dimensiones o sencillamente otras, pero nos ha parecido que la intervención sobre las 7 dimensiones que a continuación vamos a exponer, constituyen o pueden constituir parte de un programa que revitalice la empresa.

Vamos a centrarnos en la 1ª dimensión del negocio: La visión.

Una crisis tan prolongada ha provocado, en la mayoría de las veces, que perdamos de vista el largo plazo y nos concentremos en el día a día. Cuando nos ajustan los zapatos, pensamos más en cómo nos duelen los pies que en el futuro.

Esto debe cambiar. Para revitalizar la empresa es estrictamente necesario visualizar su futuro.

A principios de los 60, John Fitgerald Kennedy ofreció una visión del futuro, con motivo del programa espacial Apollo. Retó a la comunidad científica a conseguir un objetivo: Llevar a un hombre a la Luna y devolverlo vivo a la Tierra antes de que finalizara la década.

Su mensaje (visión) motivó a la comunidad científica para conseguir un logro, sin precedentes, hasta la fecha.

Es un ejemplo claro que refleja el poder de la visión de un líder o gestor en la generación de motivación, lealtad, orgullo, productividad, etc. de los empleados.

En la misma línea, para revitalizar a la empresa y ponerse a crecer es necesario visualizar su futuro y compartirlo con el equipo directivo, en primer término, y con todo la plantilla, en segundo término.

Para ello, es necesario definir claramente el propósito o cambio a realizar. Sirve para motivar y dirigir a los empleados para que consigan cumplir con los objetivos necesarios e invita a dar sugerencias que puedan ser evaluadas y procesadas.

“Una crisis tan prolongada ha provocado, en la mayoría de las veces, que perdamos de vista el largo plazo y nos concentremos en el día a día”

Antes de valorar distintas posibilidades de futuro del negocio orientadas a su revitalización, nos debemos preguntar cuáles son los valores y la misión. Si estos están claramente definidos, se puede plantear la creación de la visión concreta de futuro.

La planificación del futuro va siempre enfocada a realizar una serie de acciones concretas encaminadas a conseguir mejoras (por ejemplo, excelencia profesional, liderazgo, enfoque en el cliente, responsabilidad social, aumentar ventas, disminuir gastos, etc.).

La visión debe cumplir:

  1.  Ser convincente y creíble

  2.  Permitir que los integrantes del equipo visualicen el futuro

  3. Tener un enfoque que permita ser bien entendido por los empleados

  4. Sencillo de explicar y comunicar

  5. Ambicioso e inspirador

Para visualizar el futuro debe analizarse previamente el tipo de futuros clientes, los canales de distribución, la competencia, el valor añadido a ofertar, la fuente de ventas, los márgenes de beneficio y la identificación de los productos, servicios y capacidades tecnológicas necesarias para conseguir el cambio deseado.

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